Por qué los gatos odian a los perros: 5 motivos de peso

Seguro que más de una vez has escuchado la frase «llevarse como el perro y el gato», ¿verdad?

Bueno, lo cierto es que esta expresión surgió por una razón: los gatos no pueden ni ver a los perros.

Es normal que huyan al ver uno, les bufen o incluso que se pongan agresivos.

Pero, ¿sabes por qué se produce esto? En este artículo te lo voy a explicar en detalle.

1. Es instintivo

Lo primero que debemos de tener en cuenta es que ambas razas descienden de animales salvajes.

Los perros son descendientes del lobo, mientras que los gatos descienden del gato montés.

¿Y sabes en qué influye esto hoy en día?

Pues que a día de hoy todavía conservan ciertos rasgos de personalidad de sus antecesores.

Por su lado, el perro tiene el instinto de perseguir pequeñas presas, especialmente si están huyendo.

Pero por otra parte el gato odia que le persigan. ¡Aunque no sea con actitud agresiva!

Por eso es frecuente que un perro persiga a un gato en actitud de juego, pero para el gato no será nada divertido.

2. Son impuslivos

Cuando convives con gatos te das cuenta de que son animales que aman el control y la rutina.

Se puede afirmar que son unos auténticos fanáticos del orden.

Pues bien, quien convive con perros también saben que son puro caos.

Los perros son animales que tienen una absoluta falta de control, especialmente si son jóvenes.

Tienden a correr y moverse de forma caótica, y esto choca con la personalidad más calmada de los gatos.

Todos estos movimientos bruscos y rápidos generan ansiedad en los gatos, y por ello tienden a mantenerse alejados y tranquilos.

3. No respetan su espacio vital

Otro punto delicado en la relación entre perros y gatos es el espacio vital.

Los gatos son animales territoriales y les gusta tener su propio espacio vital.

Pues bien, en el caso de los perros este espacio vital no existe.

Cuando un perro ve a un gato se acercará directamente y le empezará a oler el culete.

Esto para un perro es lo normal. Así interactúa con otros perros. Pero para los gatos esto no es cómodo.

Los felinos hacen los acercamientos con otros animales de forma más calmada, y para mantener contacto físico necesitan tener la confianza suficiente.

Por eso, cuando un perro se acerca de forma brusca y rápida, el gato se enfada.

Solo cuando tenga confianza suficiente con el perro aceptará este acercamiento y contacto tan directo.

4. Son ruidosos

Una de las cosas que odian los gatos son los ruidos fuertes.

Los gritos, la música alta o el uso de herramientas dentro de casa generará estrés a tu felino.

Los perros, por su parte, tienen un ladrido muy fuerte y pueden ser realmente molestos cuando ladran.

Seguramente tu gato haya visto a algún perro ladrar, aunque sea a lo lejos, y ya sabrá que se trata de un animal muy ruidoso.

Es por esto que le evitará en la medida de lo posible.

5. Los gatos tienen buena memoria

Los gatos retienen bastante bien los malos recuerdos, y esto afecta a la relación entre gatos y perros.

Cuando un gato ha tenido una mala experiencia con un perro se le quedará en la memoria.

Este recuerdo aflorará cuando vea a otro perro, independientemente de que sea el mismo con el que tuvo la mala experiencia.

Por precaución, el felino no confiará en el perro, y si se acerca le bufará para que se aleje.

¿Los gatos siempre odian a los perros?

Tras repasar los 5 puntos principales por los que los gatos odian a los perros puede parecer que nunca se llevarán bien, ¿verdad?

Pues lo cierto es que no tiene por qué.

Son muchas las casas en las que conviven ambas especies, y pueden llegar a ser grandes amigos.

Para que esto suceda intervienen varios factores.

En primer lugar es muy importante que el gato interactúe con perros en las primeras etapas de su vida.

En estos meses iniciales, cuando todavía son pequeños, puedes conseguir que coja confianza con los perros. Si tiene una buena experiencia serán menos temerosos.

En segundo lugar interviene la personalidad de cada animal. Si tienes un perro tranquilo tendrás más posibilidades de que tu gato lo acepte.

Se adaptará mejor a las necesidades de tu felino.

Por último debes cuidar la presentación.

Lo que debes intentar al juntar a un perro y a un gato es que no se den las situaciones que hemos comentado a lo largo del vídeo.

Evita que tu perro esté alterado cuando le presentes al gato y no dejes que ladre ni que invada su espacio vital.

Haz la presentación muy poco a poco y deja que vayan reconociendo el olor del otro.

Si la presentación es positiva verás como al poco tiempo se convierten en grandes amigos.

Comparte este post
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest

Deja un comentario

Esta web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies