Cómo regañar a un gato

Los gatos no nacen sabiendo lo que está mal y lo que está bien. Por eso en alguna ocasión te encontrarás con ganas de castigar a tu gato pero, ¿sabes cómo regañar a un gato correctamente? Hacerlo mal no solo no te servirá de nada, sino que también empeorarás tu relación con el gato.

Los felinos son seres independientes e intentarán hacer lo quieran en cada momento sin esperar tu aprobación. Por eso debes saber reconducir su mal comportamiento. Y para conseguirlo debes tener una cosa clara: nunca nunca deberás pegar a tu gato.

No hace falta la violencia para regañar a tu felino. Vamos a ver a lo largo del post cuáles son las mejores formas de castigar a tu gato.

1. Premia el buen comportamiento

Premiar el buen comportamiento

Antes de pensar en castigos deberías premiar las buenas conductas. Comportamientos como empezar a utilizar el arenero, arañar el rascador en vez de los muebles de la casa o utilizar sus propios juguetes deben ser recompensados.

Para ello puedes utilizar caricias, mimos, golosinas… cualquier refuerzo positivo que veas que le gusta te servirá. Un buen premio a tiempo es más efectivo que regañarle cuando se porta mal.

Debes asegurarte también que las necesidades de tu gato están cubiertas. Por ejemplo, limarse las uñas es un acto instintivo, por lo que necesitará un rascador. Si no lo tiene a su alcance buscará cualquier objeta que pueda cumplir esa función.

2. Cuándo regañar a tu gato

A la hora de regañar a un gato es más importante el cuándo que el cómo. El gato vive en el presente y no entenderá que le regañes por algo que ha hecho con anterioridad.

No lo asociará por mucho que le muestres el destrozo. Es por esto que debes regañarle en el momento exacto que esté haciendo algo mal.

Da igual que haya sido algo que ha hecho la noche anterior, 2 horas antes y hace 5 minutos; el gato estará ya pensando en otra cosa. Para que éste comportamiento no quede impune debes reforzar los premios al buen comportamiento y preparar los castigos pasivos.

Castigar a un gato

3. Castigos activos

Los castigos activos son los que impones en el momento en el que descubres a tu gato haciendo algo mal. Son castigos que podrás aplicar si pillas a tu mascota con las manos en la masa.

3.1. ¡NO!

Cuando encuentres a tu gato haciendo algo que no debe dile en alto un ¡NO! Esta forma de regañar no consiste en gritar ni en que sienta miedo, lo que debes hacer es ponerte firme y transmitirle que no estás de acuerdo con su actitud. Deberás tener paciencia y ser repetitivo.

Para que esto funcione mejor puedes dejar de prestarle atención. Si por ejemplo te ha mordido, podrás decirle un «no» de forma seria y marcharte. Él quiere estar contigo, y si te marchas al morderte entenderá que con esa actitud te está alejando.

Si haces esto en combinación con el refuerzo positivo conseguirás que poco a poco vaya entendiendo lo que puede y lo que no puede hacer.

3.2. Agua y ruidos fuertes

Cuando el mal comportamiento lo tiene a unos metros de distancia de donde te encuentras podrás utilizar estas técnicas:

  • Ruido: Otra solución es provocar algún ruido que le incomode. Una lata con monedas, un peluche que hace ruido cuando lo presionas, aplaudir con tus manos… Tú mejor que nadie sabrás lo que lo molesta a tu gato.
  • Agua: Utilizar un atomizador o pistola de agua te permitirá mojar un poco a tu gato cuando se porte mal. Procura que no te vea echarle agua.

Lo ideal es utilizar el refuerzo por el buen comportamiento y el «NO» firme, pero en momentos puntuales podrás utilizar tanto el ruido como el agua.

Castigar gato con agua

3.3. Redirigir su atención

En ocasiones en lugar de regañar lo mejor es enseñar. Por ejemplo, si ves que tu gato está activo y suele acabar arañándote o mordiéndote aprovecha esa situación para jugar con él. Utiliza un juguete en el que pueda descargar su energía.

Lo mismo ocurre cuando araña un sofá. Si le pillas haciéndolo redirígelo inmediatamente a un rascador. De esta manera se acostumbrará a dar rienda suelta a sus instintos con los objetos adecuados.

4. Castigos pasivos

Los castigos pasivos son pequeñas trampas que les ponemos en sitios que no queremos que estén. Mediante objetos que le incomodan le enseñaremos a no acceder a algunos lugares.

Saber cómo regañar a un gato sin estar presentes nos ayudará mucho con su adiestramiento.

4.1. Cinta adhesiva y papel de aluminio

Tienes que tener presente que tu gato va a subirse a las mesas, estanterías, electrodomésticos… lo mejor es que le dejes libertad y guardes los objetos delicados en lugares donde no pueda acceder.

Pero si necesitas proteger alguna zona en concreto puedes poner un poco de cinta adhesiva de doble cara o papel de aluminio. Se trata de dos materiales que les desagrada (la cinta porque se le queda pegada y el papel de aluminio por el sonido que emite), por lo que querrá evitar estar en contacto con ellos.

Cuando se suba a una zona y se encuentre con alguno de ellos lo asociará con un lugar desagradable y se le quitarán las ganas de volver a acceder.

4.2. Sustancias desagradables

Puedes cubrir objetos o zonas que no quieras que dañe con alguna sustancia que sea desagradable para él. Utiliza algún producto que sepas que no le gusta cómo huele o sabe. Prueba con limón o con un spray antimordeduras para gatos.

En el caso de que intente destrozar algo que sea peligroso prueba con salsa de tabasco. Puede pasar que tu felino intente morder cables eléctricos, en eso caso tendrás que retirar esos cables de su alcance o utilizar una salsa desagradable para garantizar su seguridad.

Regañar a un gato correctamente

5. Entiende por qué se porta mal

Cuando un gato muerde, orina fuera del arenero o araña donde no debe lo hace por alguna razón, y si logras descubrir cuál es podrás solucionarlo y así eliminar por completo el mal comportamiento.

Muchas veces nos centramos en regañar al gato de forma correcta, cuando lo mejor es buscar la razón de su mal comportamiento.

5.1. Falta de ejercicio

El ejercicio es básico para los gatos. Aunque se pasen un buen número de horas al día durmiendo necesitan su dosis diaria de ejercicios. De lo contrario gastarán ese extra de energía con cosas que no quieres que lo hagan (las cortinas, tus manos, las plantas…).

Lo mejor es que dediques un rato cada día a jugar con él. Utiliza una pluma u otro juguete que le guste para que lo intente cazar. También son muy útiles los árboles para gatos. Cuando los escalan utilizan un buen número de músculos y desgastan energía.

5.2. Necesidad de rascadores

¿Tu gato te araña los muebles? Entonces te hacen falta rascadores. Pero aquí hay un detalle importante: debes colocar un rascador cerca de cada mueble que arañe.

Compra todos los rascadores que necesites y sitúalos cerca de los muebles que arañe normalmente. Es importante que cada vez que le veas utilizar el rascador le premies para fomentar el refuerzo positivo.

5.2. Problemas con el arenero

Un arenero sucio o cerca de una zona transitada puede no ser del agrado del felino. Debes mantener una correcta limpieza de la caja de arena y ubicarla en una zona tranquila.

Con la limpieza no es solo necesario cambiar la arena, también deberás limpiar la bandeja de forma periódica.

Una solución para gatos que no quieren utilizar el arenero es colocar dos o tres areneros repartidos por la casa. Así podrás encontrar el lugar que mejor funciona.

5.3. Problema de salud

Cuando los gatos tienen dolores o problemas de salud pueden reaccionar de formas muy diferentes. Habrá algunos que se vuelvan más agresivos y otros harán lo que sea para llamar tu atención.

Es importante que de forma periódica vayas al veterinario para que le realice un chequeo. Así podrá comprobar que tal se encuentra de salud y prevenir cualquier problema. Si tu gato tiene alguna molestia tu veterinario la encontrará y podrá ponerle un tratamiento.

6. Lo que no debes hacer

Durante todo el post hemos visto las acciones que debes realizar si quieres regañar a un gato y evitar que se porte mal. Ahora quiero repasar rápidamente las acciones que tienes que evitar:

  • Usar la violencia: el mal comportamiento nunca se debe combatir con violencia, ya que crearás un gato más desconfiado y agresivo. Intenta siempre premiar el buen comportamiento y redirigir la mala conducta.
  • Tener prisa: no puedes modificar sus instintos a la primera. Cuando un gato se porta mal lo hace de forma instintiva, por lo que te llevará tiempo lograr que deje de actuar así. Ten paciencia.
  • Usar tus manos durante el juego: si juegas con él utilizando tus propias manos le estarás enseñando que tus manos son un juguete más e irá a por ellas cuando tenga ganas de jugar. Deja de hacer esto para evitar futuros problemas.

Evita siempre las acciones invasivas, como restregarle el hocico en orina si ha hecho pis fuera del arenero o intentar atraparle cuando está alterado. Aboga siempre por el refuerzo positivo y la redirección del mal comportamiento.

Recuerda. Los castigos deben cumplir una función: lograr que tu gato asocie un mal comportamiento a una sensación de incomodidad. Un poco de agua o cinta adhesiva les hará sentir incómodos e intentarán no volver a sentirse así. Un castigo debe ser asociativo y nunca mediante la fuerza ni a destiempo.
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1 comentario en “Cómo regañar a un gato”

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