Cómo bañar a un gato

Saber cómo bañar a un gato es fundamental para conseguir que el momento del baño sea una experiencia lo más cómoda posible tanto para tu gato como para ti. En este proceso debes tener mucha paciencia y organizarte bien, pues de lo contrario tu gato se podría poner nervioso y no querrá bañarse.

A pesar de que veamos que los gatos se están limpiando continuamente con su lengua hay que saber que necesitan una limpieza extra de forma periódica. Los gatos de pelo corto no necesitan tanto cuidado (será suficiente con un baño cada tres meses) pero con los gatos de pelo largo la situación cambia y necesitarán un baño más a menudo.

¿Cómo bañar a un gato?

Antes de preocuparte en cómo bañar a un gato es recomendable que sigas unos cuantos consejos para preparar a tu gato (y la zona de baño).

Preparar el baño para tu gato

Antes del baño

1. Corta las uñas de tu gato

Recortar un poco las uñas a tu gato minimizará el daño que te pueda ocasionar si se pone nervioso. Debes hacerlo con cuidado, y si nunca se las has cortado no dudes en pedir ayuda a alguien que sepa.

Esto no debes hacerlo justo antes de meterle en la bañera. Hazlo como mínimo unas cuantas horas antes, aunque lo recomendable sería hacerlo con un día o dos de antelación.

2. Cepilla su pelaje

Dedica unos minutos a cepillar el pelaje de tu gatito para deshacer cualquier nudo que pueda tener. De lo contrario podrían ir a peor y después será mucho más difícil de solucionar. Si ha estado incómodo ofrécele una pequeña recompensa cuando termines.

3. Dedica todo el tiempo que necesites

No tengas prisa. La paciencia es la base de todo este proceso. Programa el baño para un día que sepas que tienes tiempo libre. Si todo va bien lo harás rápido pero si las cosas se tuercen necesitarás poder disponer de todo el tiempo necesario.

4. Juega un poco con tu gato

Sería recomendable que gastes parte de su energía. Juega con él, haz que se mueva… busca que se encuentre activo antes del baño para que se canse. De esta manera te pondrá las cosas más fáciles. Eso sí, es fundamental que después le dejes un tiempo tranquilo para que se relaje.

5. Cerrar el baño

Es aconsejable que cierres la puerta del baño y retires objetos que pueda tirar el gato si entra en pánico (y si tienes el arenero dentro del cuarto de baño retíralo también). Si dejas la puerta abierta tendrá una vía de escape si se asusta. Y en el caso de que tengas más gatos podrás mantenerlos separados.

6. Deja a mano todo lo que vayas a necesitar

Las toallas, el champú, el cepillo… Asegúrate de que tienes al alcance de la mano todo lo necesario para bañar a tu gatito. Si tienes compañía no es tan importante pero si estas solo evitarás tener que ausentarte.

7. Poner algo donde agarrarse

Ya sea en la bañera o en el lavabo es recomendable colocar algo que evite que tu gato se resbale. Una alfombrilla antideslizante o una simple toalla le servirá. En los momentos de pánico el gato sacará las uñas y si tiene algo donde clavarlas le tranquilizará.

Adicionalmente puedes introducir algún juguete para que lo vea y asocie el baño como algo divertido.

Meter a un gato en el baño

El momento del baño paso a paso

Ahora sí, ya tienes todo listo para ver cómo bañar a un gato de la mejor manera posible.

1. Mete a tu gato en el lavabo o la bañera.

Lo recomendable es hacer que el gato quiera entrar en la bañera. Para ello utiliza juguetes o algún juego que sepas que le gusta. Cuanto más calmado esté mejor.

Si no consigues que entre por su cuenta tendrás que hacerlo tú. La mejor forma es cogerlo por el pellejo de la nuca, procurando siempre que el gato esté tranquilo. Habla con él, hazlo despacio y para si es necesario. Una mala experiencia hará que sea más difícil las siguientes veces.

2. Empieza a mojar al gato

Lo más sencillo es tener el lavabo o la bañera sin agua e ir añadiendo poco a poco. Comienza a mojar el cuerpo con agua tibia (ayúdate de una taza si ves que la alcachofa le asusta) de manera suave y dándole mimos. Acaricia su pelaje para mantener la calma y haz las pausas que necesite.

Siempre debes de mojar al gato de cuello para abajo, nunca sumerjas su cabeza bajo el agua. Un truco para limparle la cara y el pelaje de la cabeza es usar un paño húmedo. Seguramente hasta lo disfrute.

Si no consigues mojarle por completo no te preocupes, déjale descansar y vuelve a intentarlo el siguiente día.

3. Aplica el champú

Coge el champú para gatos (nunca uses tu propio champú o uno para perros) y comienza a enjabonar a tu gato. Puedes empezar por la espalda o crear un anillo alrededor del cuello e ir hacia abajo. Realiza suaves masajes durante el enjabonado y avanza siempre en dirección al crecimiento del pelo.

Si ves que está incómodo enjabona pequeñas secciones y ve aclarando. Con esto evitarás que queden grandes restos de jabón si tienes que parar el baño.

Importante: Debes mantener el champú alejado de sus ojos, nariz, boca y orejas.

4. El aclarado

Una vez hayas enjabonado a tu gato llega el momento del aclarado. Ve quitando el jabón con calma con la ayuda del agua. Alarga el proceso todo lo que sea necesario hasta que veas que desaparece el champú por completo (el agua que sale del pelaje de tu gato debe ser clara).

Si tras el aclarado ves que tu gato sigue sucio puedes volver a aplicar el champú.

Consejos tras el baño de un gato

Tras el baño

1. El primer secado

Es muy útil que seques a tu gato con dos toallas. Comienza con un primer secado superficial para eliminar la mayor cantidad de agua posible de su pelaje. Hazlo con movimientos suaves, imitando las caricias que le sueles dar.

2. Secado a fondo

Cuando la toalla esté mojada sustitúyela por otra seca y envuelve a tu gato con ella. Es importante hacer este paso con una toalla completamente seca pues es probable que se sienta atrapado y una toalla húmeda empeoraría las cosas. Evita dejarlo marchar hasta que no esté seco. Los gatos pierden temperatura corporal mediante la humedad y hacerlo podría ser perjudicial para su salud.

Sin embargo, si tu gato es de pelo corto, puede terminar de secarse solo si lo desea. Para ello debe estar alejado de corrientes de aire y agradecerá tener una toalla seca para sentarse y una fuente de calor para no perder temperatura corporal.

3. ¿Puedo usar secador de pelo?

Si tu gato le tiene miedo al secador descarta la idea, pero si ves que no tiene problemas puedes usarlo para secar a tu gato. Utilízalo siempre con la velocidad de aire más baja y la temperatura del aire tibia (nunca el modo más caliente). Aun así, ten cuidado de no quemar ni asustar a tu gato.

4. Cepillado

El cepillado es especialmente recomendable en gatos de pelo largo. Puedes hacerlo cuando esté seco o durante el proceso de secado. Con esto evitarás que se le quede cualquier nudo o maraña que se le haya formado mientras le bañabas.

5. Dale una recompensa

Tras todo este proceso debes recompensar a tu gato. Dale alguna golosina, acaríciale, dale mimos… ¡Haz que el final de esa experiencia sea una sensación agradable! De esta manera poco a poco asociará el baño con una buena experiencia. Con algunos gatos costará más que con otros, por eso debes de tener paciencia y nunca forzar la situación.

Ya sabes cómo bañar a un gato paso a paso, pero nadie mejor que tú conoce los gustos de tu felino. Aprende de él, adapta los pasos a su personalidad e intenta por todos los medios que sea una experiencia positiva y agradable.

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